Carlos Bejarano

Carlos Bejarano

Luz, emoción y memoria en cada fotografía

Betolini77

Me llamo Carlos Bejarano —aunque quizá me conozcas como Betolini77—, y esta página es mi rincón más personal. Aquí reúno fotografías que forman parte de mi vida: viajes, familia, paisajes y esos instantes sencillos que me hicieron detenerme para mirar con calma.

Para mí, cada imagen es un fragmento de memoria. Una forma de conservar lo vivido, de volver a ciertos lugares y de compartir emociones que a veces no necesitan demasiadas palabras.

No busco solo mostrar fotografías bonitas, sino guardar momentos reales: luces, caminos, personas y recuerdos que, de alguna manera, siguen hablando con el paso del tiempo.

Bienvenido a mi espacio personal. Ojalá alguna de estas imágenes despierte en ti una emoción, un recuerdo o una sonrisa.

Mis Fotografías

Cada rincón tiene una historia esperando ser contada. Aquí, mis viajes y paisajes favoritos.

Pocas nubes a lo alto de Zaragoza, con un atardecer rojizo desde las calles y murallas

Atardecer en Zaragoza

Unos días de invierno por Zaragoza. Al caer la tarde, desde sus calles tener esto... es un regalo.

Luna llena asomando sobre el puente de Zaragoza durante un atardecer con nubes rosadas

Luna sobre el puente

El instante exacto en que la noche reclama el cielo. Ver la luna asomar entre tonos rosados es una auténtica magia.

Imponentes murallas y torres del Palacio de la Aljafería bajo la luz del día

Historias de piedra

Paredes que guardan siglos de historia. Pasear junto a la Aljafería y admirar su majestuosidad siempre impresiona.

Perspectiva del río Ebro fluyendo junto al paseo bajo un cielo de nubes suaves al atardecer

El fluir del Ebro

La calma de un río que avanza sin prisa, reflejando en sus aguas los colores suaves de un cielo que se despide.

Ángulo inferior del palacio mezclando arquitectura histórica con detalles modernos bajo las ramas de un árbol

Contraste de épocas

Un rincón donde la piedra antigua conversa con la arquitectura moderna y la naturaleza. Perspectivas que atrapan.

Fachada lateral del palacio con ventanas simétricas bajo un cielo azul con nubes alargadas

Líneas y horizontes

Geometría perfecta bajo un cielo abierto. Te hace pensar en los secretos que se esconden tras cada una de sus ventanas.

Sendero rodeado de árboles con hojas otoñales amarillas y una barandilla clásica

Paseo de otoño

Un camino cubierto de hojas doradas que te obliga a caminar despacio, disfrutar del frío y perderte en el paisaje del Parque Grande de Zaragoza.

Un despertar, salir al balcón y ver salir el sol a lo lejos en medio de dos montañas

Mañana en la sierra

Vacaciones en La Adrada, cerca de Madrid. Lugar tranquilo, buena gente y vistas que te invitan a volver.

Museo de las Ciencias de Valencia reflejado en el lago artificial con arquitectura moderna y líneas limpias

Valencia desde otra mirada

Paseo por la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Entre reflejos, simetría y una calma inesperada, este rincón me regaló una imagen que aún me acompaña.

Estructura blanca y futurista inspirada en la silueta de un pez, Valencia

Silueta de un pez

Arquitectura vanguardista en Valencia: líneas y formas que evocan la silueta de un pez en la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Letrero colorido de Peñíscola con el castillo al fondo y la playa bañada por el sol

Peñíscola al sol

Pasear por el paseo marítimo y ver el nombre de la ciudad con su castillo al fondo es como detenerse en una postal viva. El Mediterráneo y la historia se mezclan en una misma mirada.

Pasadizo interior del Castillo de Peñíscola, donde se rodaron escenas de Juego de Tronos

Entre murallas y ficciones

Castillo de Peñíscola. Donde la historia real se cruza con leyendas y rodajes. Caminar por aquí es como atravesar capítulos de siglos… y de series. Juego de Tronos también pasó por aquí.

Casa Juanita, con sus balcones azules y paredes blancas, destaca entre las calles y muros de piedra en el corazón de Peñíscola.

Casa Juanita

Casa Juanita, con sus balcones azules y paredes blancas, destaca entre las calles y muros de piedra en el corazón de Peñíscola.

Fachada plateresca del Ayuntamiento de Sevilla iluminada por el sol en la Plaza de San Francisco, con cielo azul despejado y la plaza prácticamente vacía.

Fachada plateresca en Sevilla

En una mañana de cielo limpio, la piedra dorada del Ayuntamiento de Sevilla se llena de luz y revela cada detalle de su fachada plateresca, como si la historia de la ciudad se quedara suspendida en silencio sobre la plaza vacía.

Vista desde abajo de la gran roca y vegetación en Quiès Calcaires, camino a una cueva en Ussat, Francia

Camino a lo desconocido

Ussat, Francia. En ruta a la Grotte de la Petite Caougno, con familia y amigos. Este momento fue especial: antes de entrar a la cueva, al mirar hacia arriba, la naturaleza imponía su silencio. Una pausa para admirar antes de seguir explorando.

Vista desde la Plaza de Callao en Madrid, con el letrero del metro en primer plano y el Edificio Capitol recibiendo los últimos rayos del atardecer

Atardecer en Callao

Plaza de Callao, Madrid. Una postal urbana sin gente, solo el sol asomando entre el cielo y el Edificio Capitol Schweppes, mientras el clásico letrero del metro se enmarca en primer plano. Una escena tranquila en el corazón de la ciudad.

Vista del castillo y el río Ebro desde Miravet, con casas históricas al borde del agua

Miravet desde el río

Reflejos perfectos sobre el Ebro. Miravet, un pueblo que parece flotar entre el agua y la historia, con su castillo templario vigilando en lo alto.

Vista aérea desde el castillo de Miravet con el río Ebro serpenteando entre los campos

Desde las alturas

Subir al castillo tiene su recompensa. Desde aquí, el Ebro se abre paso entre verdes y montañas, mostrando la belleza natural de la Ribera d’Ebre.

Tarde de verano en la playa con la familia reunida

Tarde de calor, mar y familia

Aquel día no importaba el calor. Estábamos juntos, caminando por la orilla, hablando sin prisa y dejando que el mar hiciera lo suyo. Una imagen sencilla, pero con recuerdos que saben a verano en familia.

Patio tradicional de Córdoba con escaleras centrales, plantas y macetas floridas bajo un cielo azul

Patio cordobés bañado por el sol

Escalera blanca rodeada de plantas y macetas en un patio tradicional de Córdoba, con suelo empedrado y luz de mediodía.

Rincón florido en un patio tradicional de Córdoba, con macetas, silla verde y una jarra azul entre plantas.

Rincón con encanto en un patio cordobés

Detalle de un patio tradicional de Córdoba, donde la vegetación, la cerámica y la madera crean una atmósfera íntima y luminosa.

Atardecer en Duesos Asturias con casa rural, jardín y vistas al mar Cantábrico desde una terraza

Atardecer sobre Duesos, Asturias

Luz suave del atardecer sobre una casa asturiana, con jardín verde y vistas al mar Cantábrico al fondo. Una escena tranquila captada desde Duesos.

Hórreo tradicional de madera sobre pilares de piedra en un pueblo rural de Asturias

Hórreo tradicional en Asturias

Hórreo de madera envejecida elevado sobre pegollos de piedra, rodeado de vegetación y casas de pueblo, símbolo de la arquitectura rural asturiana.

Vacas pastando en un prado frente a casas de colores y montañas al amanecer en Duesos Asturias

Salida de sol rural en Duesos

Casas de colores al pie de la montaña y vacas pastando en primer plano, bajo un cielo dorado al amanecer en Duesos, Asturias.

Prado verde en primer plano con caseríos de piedra y montañas al fondo bajo un cielo azul con nubes al amanecer en Caravia, Asturias

Amanecer en Caravia

Fotografía de amanecer en Caravia, Asturias. Prados verdes, caseríos de piedra y montañas bajo un cielo suave.

Camino asfaltado ascendente en Colunga flanqueado por muros de piedra cubiertos de musgo verde, con una casa rosa a la izquierda, un gran árbol al fondo y cielo nublado

Caminos de Colunga, Asturias

Recorriendo las calles de Colunga, Asturias. Caminos rurales flanqueados por muros de piedra, verde intenso y arquitectura tradicional.

Calle de Duesos con casas rústicas de piedra, ladrillo y teja, ventanas con rejas de forja y montaña al fondo bajo cielo nublado en Asturias

Rincones de Duesos

Casas rústicas de piedra y ladrillo, arquitectura tradicional asturiana con montañas al fondo.

Río de montaña pasando bajo un arco de piedra con árboles desnudos y montañas al fondo en Cangas de Onís Asturias

Río bajo el arco en Cangas de Onís

Vista del río encajado entre las rocas, enmarcado por el arco de un antiguo puente y los árboles desnudos del invierno en Cangas de Onís, Asturias.

Casa señorial roja con balcones de piedra y estatua en el jardín en Cangas de Onís Asturias

Casa señorial en Cangas de Onís

Fachada de una casa señorial de color rojizo con detalles de piedra y una escultura en el jardín, en pleno casco urbano de Cangas de Onís, Asturias.

Callejeando al amanecer entre fachadas históricas, faroles clásicos e iluminación cálida en las ventanas

Calidez entre sombras

La magia del amanecer urbano por las calles de Gijón, cuando la luz cálida de los interiores abraza la serenidad de sus rincones históricos.

Vista a la plaza del Marqués, histoia en Gijón

Guardianes de Gijón

La majestuosidad del patrimonio histórico de Gijón cobrando vida bajo la calidez de la iluminación de las calles por la lluvia mañanera.

Escultura de hormigón en forma de proa de barco sobre acantilado con vistas al puerto industrial de Gijón y la costa asturiana

Fuerza y Mar en el Cerro de Santa Catalina

La imponente escultura de hormigón se alza sobre el acantilado en Gijón, una proa simbólica que mira hacia el bullicioso puerto industrial y el horizonte marino de la costa asturiana.

Vista en perspectiva desde lo alto del acantilado en el Cerro de Santa Catalina hacia el mar Cantábrico en Gijón

Vértigo

Perspectiva desde lo alto del acantilado en el Cerro de Santa Catalina, donde la fuerza de la roca se encuentra con la inmensidad del Cantábrico en Gijón.

Vista panorámica desde lo alto de la ciudad de Gijón y su arquitectura urbana

Gijón visto desde el cerro

Una perspectiva elevada sobre la ciudad de Gijón, contemplando su trazado urbano y la arquitectura de sus barrios desde lo alto mesclado con lo verde de su naturaleza espectacular.

Vista nocturna del entorno del Club Natación Santa Olaya y el paseo marítimo con luces modernas en Gijón

La Costa de Gijón

La arquitectura moderna y el paseo costero se iluminan al anochecer, reflejando el carácter dinámico y marino de Gijón.

Panorámica aérea de la bahía y la Playa de San Lorenzo bordeada por el paseo marítimo de Gijón

La Bahía de San Lorenzo

Una mirada panorámica a la emblemática Playa de San Lorenzo, donde la ciudad de Gijón se abraza con el azul del mar Cantábrico.

Los pequeños instantes y las personas que me rodean son mi mayor tesoro. Aquí, mi lado más cercano.

Familia de cuatro posando con sus zapatillas sobre la placa del Km 0 en la Puerta del Sol de Madrid, punto de origen de las carreteras radiales de España.

Km 0, comienzo de camino

Los cuatro pies sobre el Km 0 de Madrid marcan algo más que un punto en el suelo: es el inicio de un camino compartido, de recuerdos que empiezan en el corazón de la ciudad y nos llevan a cualquier parte.

Persona frente a la arquitectura moderna y blanca del Museo de las Ciencias en Valencia

Siluetas urbanas en Valencia

Retrato personal junto a las formas futuristas del Museo de las Ciencias. La escala de la arquitectura pone en perspectiva la experiencia humana: admirar, recorrer y sentirse parte de este espacio tan singular de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Mañana soleada y de fondo el ancho mar y alrededor los templos. Ideal para una selfie

Cádiz: sal y historia

Una mañana de recorrido por esta hermosa ciudad con vistas extraordinarias.

Mi Mujer (Olga) con sombrero contemplando los reflejos del Patio de los Arrayanes en la Alhambra de Granada, con la alberca central en calma y la arquitectura nazarí duplicada en el agua.

Reflejos en el Patio de los Arrayanes

Mientras mi mujer se detiene bajo el ala de su sombrero, el Patio de los Arrayanes se convierte en un espejo perfecto: la alberca multiplica arcos, luz y cielo, y por un momento parece que Granada respira en silencio al otro lado del agua.

Observando de frente el ancho lago con unos árboles que lo rodean

Miravet en calma

Día turístico y caminata intensa. Al finalizar encontrar esto... uno dice: ¡Qué preciosidad!

Observando lo inmenso del volcán de Tenerife

Volcán imponente

Días preciosos en la Isla de Tenerife, recorriendo las arenas y piedras negras del Teide... "Frente a mí, un sueño hecho realidad"

Una joven con gorro rosa y trenza posando en una plaza soleada y llena de turistas, retrato urbano en una ciudad histórica de España.

Luz de verano en la ciudad de valencia

Mi hija camina tranquila bajo el sol de verano, con su gorro rosa y la trenza reposando sobre el hombro, mientras la plaza bulle a su alrededor. En medio del ruido y el movimiento, ella se convierte en mi pequeño punto de calma.

Paseo entre jardines y sombras en la Alhambra, donde la historia y la luz se encuentran en cada rincón.

Jardines de la Alhambra

Paseo entre jardines y sombras en la Alhambra, donde la historia y la luz se encuentran en cada rincón.

Blog

Un espejo, tres reflejos y un día inolvidable en Gijón

Asturias 12/2025

Retrato familiar captado a través de un espejo formado por pequeños hexágonos; en el centro se ve mi torso con suéter gris sujetando el móvil con el que hago la foto, y a ambos lados, ligeramente desenfocadas, aparecen mi mujer y mi hija abrazándome por detrás, en el interior de una habitación cálida y luminosa.

Aquel día empezó con esa sensación que te dice “hoy va a ser un buen día”.

El cielo estaba despejado, el sol asomaba poco a poco y en casa todo era movimiento: preparar la ropa, arreglarnos con calma pero sin pausa, el primer café recién hecho y esa ilusión de saber que nos esperaba una escapada a Gijón.

En el apartamento había un espejo por el que pasábamos mil veces al día, casi sin darnos cuenta. Esa mañana, en mitad del ajetreo, alguien dijo lo que todos pensábamos: “¿Y si inmortalizamos este momento?”. Y allí nos colocamos: mi hija, mi mujer y yo, reflejados en esos pequeños fragmentos de espejo, como si cada uno aportara una pieza distinta a la misma historia familiar. Esta foto nace de algo tan sencillo como prepararse para salir, pero para mí resume mucho más: la complicidad, las prisas, las risas y esa emoción previa antes de un día de viaje.

Cuando por fin salimos, nos recibió un sol radiante que confirmaba nuestras mejores expectativas. Sin embargo, al llegar a Gijón el plan cambió por completo: el cielo se cerró, las nubes se adueñaron del paisaje y, casi sin avisar, empezó la lluvia acompañada de un viento que ponía a prueba cada paraguas. El mar estaba tan revuelto como pocas veces he visto, con olas que parecían querer saltar al paseo marítimo.

Podría haber sido el típico día que se estropea por el tiempo, pero decidimos que no fuera así. Entre carreras buscando refugio, frases de ánimo como “venga, venga, que ya llegamos” y algún paraguas que acabó roto, también hubo muchas risas. Nos mojamos, nos enfadamos un poco...sobre todo mi hija con la frase: "Cuando llegamos". Esa mezcla de caos, viento, gotas en la cara y comentarios divertidos convirtió la visita en algo mucho más auténtico de lo que habíamos imaginado.

Al final del día, cuando el cansancio empezaba a pesar, me di cuenta de que lo verdaderamente importante no había sido el sol ni la lluvia, sino lo que habíamos vivido juntos. La foto del espejo, tomada casi sin pensarlo, se convirtió en el símbolo de todo eso: tres personas preparándose para un día que no salió “perfecto”, pero que terminó siendo inolvidable precisamente por sus imprevistos.

A veces las mejores historias no son las que planeamos al detalle, sino las que se escriben entre un cielo que cambia, un paraguas roto y una familia que, pese a todo, sigue caminando junta. ¿Cuántas veces has tenido un día “arruinado” por el tiempo y luego, con el paso de los años, te has dado cuenta de que fue uno de los recuerdos más valiosos que te llevaste a casa?

Córdoba: la belleza de los reencuentros

Córdoba 11/2024

Ventana rodeada de plantas en Córdoba, reflejando una familia disfrutando del viaje

Un viaje tan esperado, que se fue gestando con ilusión entre sueños y calendarios.

Por fin llegó el día, y arrancamos rumbo al sur con el coche lleno de ganas de descubrir, de respirar otros ritmos, de dejarnos impresionar por la historia y la belleza de Andalucía. En la foto quedamos nosotros —mi mujer, mi hija y mi sobrino— capturados tras una ventana enmarcada de verde, rodeados de plantas y color, pero los verdaderos protagonistas son también los momentos que no salen: las canciones a coro durante la carretera interminable, los juegos y risas compartidas, las cabezadas de los críos vencidos por el cansancio, mi mujer de copiloto, empeñada en que el viaje fuera tan seguro como divertido.

Cruzamos paisajes que parecían cuadros y fuimos entrando en Andalucía como quien cruza a un mundo distinto: ciudades blancas, patios repletos de vida, piedras cargadas de historia. Córdoba nos recibió con su magia silenciosa, sus flores, sus callejones que parecen abrazarte. Encontrar rincones como el de la imagen es encontrar refugios de calma dentro de la emoción del viaje.

Más allá de los lugares y los monumentos, este viaje fue para reencontrarnos unos con otros: desconectar de la rutina, reírnos de las pequeñas cosas y sentir que los lazos de amor y familia salían más fuertes y renovados. Cada fotografía que hicimos allí es ahora una puerta a nuestra memoria común: basta mirarla para recordar anécdotas, aromas, canciones, miradas.

El viaje terminó, pero a veces parece que nunca se fue del todo. Seguimos compartiendo las fotos, las historias, y siempre que vemos esta imagen, volvemos por un instante a aquel patio cordobés, a la luz de Andalucía, a la felicidad sencilla de estar juntos y sabernos afortunados.

Una mirada desde la montaña

Andorra 01/2024

Carlos Bejarano en la montaña

A veces el paisaje más impresionante no está solo enfrente de nosotros, sino también en lo que sentimos mientras lo contemplamos.

Durante nuestro viaje por Andorra, el cielo parecía más azul, las montañas más cercanas y los bosques más inmensos; pero más allá de esos paisajes que intentan quedarse pegados al recuerdo, hubo un instante especial que lo cambió todo.

En uno de esos momentos mágicos, nos sentamos en un banco, rodeados de pinos y nieve, en absoluto silencio. No había palabras, solo miradas y una calma sencilla que nos envolvía. El mundo podía girar, pero allí el tiempo se detuvo y todo tenía sentido. Me sentí afortunado. Supe que ese instante se quedaría grabado para siempre, en mí y en ellos.

Al día siguiente, mi hija me enseñó esta foto que había tomado sin decir nada. Una imagen espontánea, discreta, que captura no solo el paisaje sino ese momento íntimo entre los dos, el abrazo silencioso del banco y el horizonte abierto delante. Desde entonces, esa foto se ha convertido en uno de esos recuerdos que abrazan, que llenan y que no necesitan más explicación. Cada vez que la miro, vuelvo a sentarme allí, a sentir la paz de estar juntos y a agradecer todos los viajes y rincones que compartimos.

Viajar es eso: coleccionar momentos que te llenan de verdad y de amor, y que siguen contigo mucho después de volver a casa.